Desde el inicio y hasta dos semanas antes del término de la residencia, llevé a cabo un ejercicio diario de dibujo centrado en las nubes. Diariamente realicé una representación de una nube distinta, ya fuera observada directamente en el cielo o en otros contextos visuales, como museos, libros, atlas meteorológicos o archivos digitales.
Este proceso no se limitó a la práctica visual, sino que se acompañó de textos breves, observaciones, ideas sueltas y reflexiones personales. El conjunto de dibujos y notas funcionó como un espacio de exploración desde donde se fue gestando el desarrollo conceptual y narrativo de los video ensayos en curso.
Más que representar, el dibujo operó aquí como una herramienta para pensar, es decir, un modo de aproximarse a lo atmosférico a través de la observación, la repetición y el desvío, permitiendo que el espacio del hacer se convierta en lugar de surgimiento de nuevas ideas.






