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A comienzos de enero, y durante mi estancia en la Cité, realicé una residencia de quince días en la Galería Ithaque, dedicada a la fotografía analógica. Allí trabajé en el cuarto oscuro y desarrollé una serie de imágenes en blanco y negro, que acompañaron el proceso de escritura del guión del video El día que decidí pensar en las nubes.
La serie toma como referencia el sistema de medición de nubosidad, llamado octas (u oktas), utilizado en meteorología para racionalizar y medir el espacio visual del cielo. Este método divide la bóveda celeste en ocho partes iguales y asigna un valor de 0 a 8 según la cantidad de cielo cubierta por nubes. Basado en la observación directa, sin ayuda de instrumentos, el sistema revela tanto su utilidad práctica como su inherente naturaleza subjetiva.
Más que ilustrar el uso de las octas, la serie reflexiona sobre cómo medimos y representamos lo atmosférico, a la vez que cuestiona la aparente objetividad de las herramientas científicas. Estas imágenes sentaron las bases conceptuales y formales para el video mencionado, que retoma la lógica de observación panorámica al realizar un giro continuo y repetido, intentando sondear la nubosidad y construir una visualidad aérea cambiante, pero continua.




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cuarto oscuro de Galería Ithaque y mostradas durante el
estudio abierto.

